Modelo 720 criptomonedas: qué va en cada declaración
Si buscas modelo 720 criptomonedas, lo primero que conviene saber es que las monedas virtuales situadas en el extranjero tienen su propia declaración informativa, el modelo 721, separada del 720. Eso no significa que el 720 deje de importarte: si además tienes cuentas, valores o inmuebles fuera de España, sigue en juego. Esta página explica qué va en cada una, qué datos necesitan las dos y cómo CryptaTax reconstruye la parte de criptomonedas.
Información general a junio de 2026; no constituye asesoramiento fiscal. Los importes, umbrales y plazos los fija la Agencia Tributaria y cambian. Consulta la sede electrónica de la AEAT o a un asesor fiscal antes de presentar cualquier declaración.

La respuesta corta
El modelo 720 es la declaración informativa de bienes y derechos situados en el extranjero: cuentas, valores, seguros, inmuebles. El modelo 721 es la declaración informativa específica de monedas virtuales situadas en el extranjero. Son declaraciones distintas, con su propio ámbito y sus propios importes mínimos.
Por eso la pregunta de si las criptomonedas van en el 720 tiene una respuesta incómoda: normalmente no, porque para eso está el 721. Pero si tienes otros bienes en el extranjero, el 720 puede corresponderte igualmente, y las dos obligaciones conviven sin sustituirse.
Por qué existen dos declaraciones
El 720 se diseñó para categorías de bienes que ya existían: cuentas bancarias, valores negociables, seguros de vida, inmuebles. Los criptoactivos no encajaban limpiamente en ninguna de ellas. Un saldo en un exchange no es exactamente una cuenta, y un token no es exactamente un valor negociable, así que forzar la analogía producía más dudas que respuestas.
La respuesta normativa fue crear una declaración propia para monedas virtuales, con sus propios criterios de localización y de valoración. Es una simplificación real, aunque el efecto práctico para quien tiene de todo sea mirar dos obligaciones en lugar de una.
Qué sigue entrando en el modelo 720
En términos generales, el 720 mira a bienes y derechos en el extranjero agrupados por bloques. Sin entrar en importes, que fija la normativa y conviene consultar en la sede electrónica de la Agencia Tributaria, los bloques son reconocibles:
- Cuentas en entidades financieras situadas en el extranjero.
- Valores, derechos, seguros y rentas depositados, gestionados u obtenidos fuera de España.
- Inmuebles y derechos sobre inmuebles situados en el extranjero.
Si tu actividad en criptomonedas ha pasado en algún momento por una cuenta bancaria fuera de España, esa cuenta es un asunto del 720, aunque las monedas en sí vayan por el 721. Conviene tenerlo presente porque es fácil mirar solo una de las dos.
Qué va en el modelo 721
El 721 recoge las monedas virtuales situadas en el extranjero: qué tienes, en qué cantidad, en qué proveedor y con qué valoración. Es también una declaración informativa, sin ingreso asociado. Los criterios sobre cuándo una moneda virtual se considera situada en el extranjero, y los importes a partir de los cuales nace la obligación, los fija la normativa; consúltalos en la AEAT o con tu asesor.
Tenemos una página dedicada al modelo 721 con el detalle de qué datos necesitas y cómo reunirlos.
Y el IRPF, dónde queda
En un tercer sitio. El 720 y el 721 comunican información; no liquidan impuesto. Las ganancias y pérdidas patrimoniales por vender, permutar o gastar criptomonedas, y los rendimientos que hayas obtenido con ellas, se declaran en el IRPF, que es donde efectivamente se calcula y se paga.
Las tres obligaciones se alimentan del mismo material: tu historial completo de operaciones, valorado en euros y con cada cifra trazable hasta la operación que la produjo. Esa es la parte laboriosa, y es la misma en los tres casos.
Qué datos necesitas reunir
Prepara esto una vez y te sirve para las tres:
- El historial completo de operaciones de cada plataforma que hayas usado durante el año, nacional o extranjera.
- Las direcciones de todas tus carteras, incluidas las que ya no utilizas pero que tuvieron saldo.
- La identificación de cada proveedor y dónde está establecido.
- La valoración en euros con el criterio aplicado y su fuente.
- Los movimientos de dinero asociados: entradas y salidas hacia cuentas bancarias, que es lo que puede activar el 720.
Por qué es difícil a mano
Un año de actividad en varias plataformas y cadenas produce cientos o miles de apuntes. Cada exchange exporta en su propio formato, las carteras no exportan nada legible, y los traspasos entre tus propias direcciones aparecen dos veces, una como salida y otra como entrada. Se puede hacer en una hoja de cálculo, pero cuesta días y cada corrección manual abre la puerta a un error nuevo.
Se añade la valoración en euros de cada posición, con un criterio coherente durante todo el ejercicio y reconstruible después. El trabajo de verdad no es rellenar el formulario: es llegar a él con números de los que te puedas fiar.
Cómo cambia según tu situación
Dos personas con el mismo saldo pueden tener obligaciones distintas. Lo que suele cambiar la respuesta es esto:
- Dónde está custodiado cada activo: un proveedor establecido en España no plantea las mismas preguntas que uno domiciliado fuera, y una cartera cuyas claves controlas tú es un caso aparte.
- Qué papel tienes: titular, autorizado, apoderado o beneficiario no son la misma posición a estos efectos.
- Qué más tienes fuera de España: el 721 y el 720 se miran mejor juntos que por separado, porque la foto completa es la que decide.
- Cuánto tiempo mantuviste cada posición: lo abierto y cerrado dentro del año no se documenta igual que lo que llega a 31 de diciembre.
Errores frecuentes
- Declarar criptomonedas en el 720 cuando corresponde el 721, o al revés.
- Presentar una de las dos y dar por hecho que cubre la otra.
- Olvidar la cuenta bancaria extranjera por la que entró o salió el dinero.
- Tratar un traspaso entre carteras propias como una venta, lo que infla las ganancias del IRPF.
- No conservar el soporte: la declaración se presenta una vez, pero las preguntas pueden llegar años después.
Cómo te ayuda CryptaTax
CryptaTax parte de tus datos de origen, no de tus notas. Conecta con exchanges y carteras, reconstruye el historial completo y deja cada cifra unida a la operación que la produjo:
- Los traspasos entre tus propias carteras se casan automáticamente y no se confunden con compras ni con ventas.
- Cada posición queda identificada por plataforma, moneda y cantidad, con su valoración en euros y la fuente del dato.
- El coste de adquisición se arrastra correctamente entre ejercicios.
- Puedes exportar el detalle en un formato que tu asesor use tal cual.
Lo que CryptaTax no hace es decidir por ti qué modelo te corresponde. Eso depende de la normativa y de tu situación: consúltalo en la sede electrónica de la AEAT o con un asesor fiscal. La parte mecánica, tener los datos completos y justificables, esa sí queda resuelta.
Si llevas años sin ordenar esto
Tiene arreglo. Tanto la cadena de bloques como el historial de los exchanges son permanentes, así que los ejercicios anteriores se pueden reconstruir aunque en su día no anotaras nada. Rehacerlos a partir de los datos de origen, en lugar de estimarlos, es lo que permite dejar todos los años sobre la misma base coherente.
Qué documentación conviene conservar
Una declaración informativa se presenta una vez, pero las preguntas sobre ella pueden llegar años después, cuando ya no recuerdas por qué pusiste una cifra concreta. La diferencia entre responder en una tarde y reconstruir un ejercicio entero bajo presión está en lo que guardaste en su momento.
- El extracto completo de operaciones de cada plataforma, tal como te lo entregó.
- El criterio de valoración aplicado y la fuente de los precios utilizados.
- La correspondencia entre cada dirección de cartera y su titular.
- El detalle de los traspasos entre tus propias carteras, con las dos patas identificadas.
- Los extractos de las cuentas bancarias por las que entró o salió el dinero.
- Una copia de cada declaración presentada y su justificante.
Si has usado DeFi, NFT o staking
Aquí es donde la mayoría de las hojas de cálculo se quedan cortas. Un intercambio en un protocolo descentralizado, la entrada y salida de un pool de liquidez, la recepción de recompensas o la compra y venta de un NFT generan movimientos que no se parecen a una compra en un exchange y que rara vez llegan etiquetados de forma útil.
El problema no es que sean intratables, sino que exigen distinguir qué es una adquisición, qué es un rendimiento y qué es un simple movimiento entre posiciones propias. Si esa clasificación se hace mal, el efecto se propaga: un coste de adquisición equivocado hoy distorsiona todas las ventas posteriores de esa moneda, también las de ejercicios futuros.
Por eso conviene resolver la clasificación desde los datos de la cadena, no a mano y no a posteriori. CryptaTax interpreta esos movimientos y deja visible lo que no ha podido clasificar con seguridad, en lugar de decidir en silencio.
Qué hacer cuando faltan datos
Las lagunas en el historial le pasan a casi todo el que lleva más de un año operando, sobre todo cuando una plataforma cerró antes de que descargaras el extracto. Lo importante es no ignorarlas ni rellenarlas a ojo. Un orden que funciona: identificar exactamente qué periodo y qué plataforma faltan, comprobar si el movimiento se ve desde el otro lado, en otro exchange, en una cartera o en el extracto bancario, y reconstruir desde la cadena todo lo reconstruible, que allí el registro es permanente.
Donde aun así haya que asumir algo, documenta qué asumiste y por qué, y guarda esa nota con el resto. Una hipótesis documentada se puede defender y corregir; una estimación improvisada no se puede ni reconstruir.
Cuándo compensa hablar con un asesor
No hace falta en todos los casos, pero hay señales bastante claras. Si controlas directamente las claves de tus carteras y no tienes claro cómo se localizan, si figuras como beneficiario de posiciones que no están a tu nombre, si operas a través de estructuras societarias, o si arrastras varios ejercicios sin declarar, el coste de una consulta es pequeño comparado con el de una corrección posterior.
Lo que sí puedes llevar preparado es la parte laboriosa: el historial completo, ordenado y con cada cifra trazable. Un asesor que recibe datos limpios resuelve en una reunión lo que con datos sueltos le llevaría semanas.
Antes de presentar
- Separa lo que es moneda virtual de lo que son cuentas, valores o inmuebles.
- Reúne el historial completo de todas las plataformas del ejercicio.
- Añade las direcciones de todas tus carteras, incluidas las antiguas.
- Comprueba que los traspasos entre tus carteras figuran como un solo movimiento.
- Confirma en la AEAT los importes y plazos vigentes de cada modelo, o pregúntaselo a tu asesor.
FAQ
Las monedas virtuales situadas en el extranjero tienen su propia declaración informativa, el modelo 721. El 720 cubre otras categorías de bienes y derechos en el extranjero. Si tienes ambas cosas, pueden corresponderte las dos declaraciones, cada una por su lado.
Son declaraciones distintas, con su propio ámbito e importes. Presentar una no exime de la otra. Los plazos y las condiciones los fija la normativa; consúltalos en la sede electrónica de la Agencia Tributaria antes de presentar.
No. Ambas son informativas: comunican qué tienes y dónde, sin liquidar nada. Las ganancias y pérdidas patrimoniales y los rendimientos se declaran en el IRPF, que es donde se calcula y se paga.
El criterio de localización es justamente lo que decide si algo entra en una declaración de bienes en el extranjero. No es una respuesta que se pueda dar en general, y depende de dónde esté establecido el proveedor y de tu situación concreta.
Si está en una entidad situada fuera de España, es un asunto del 720 con independencia de las monedas que hayas comprado con ella. Es un punto que se pasa por alto con frecuencia porque la atención se va toda a las criptomonedas.
La cadena de bloques y el historial de los exchanges son permanentes, así que los ejercicios anteriores se pueden reconstruir aunque no anotaras nada en su momento. CryptaTax rehace ese historial a partir de los datos de origen en lugar de estimarlo.